El concepto “Zero Waste” o Cero Basura, está de moda y por una buena razón.

Lamentablemente vivimos en un momento en que nuestro planeta se encuentra en graves problemas debido a la contaminación ambiental al que lo hemos sometido. Por tanto, cada acción por pequeña que sea, es un avance. Sobre todo si se trata del uso y abuso del plástico.

La razón por la que el plástico se hizo tan popular en nuestra sociedad es la misma razón por la que es tan dañino. Es duradero, barato de fabricar y puede moldearse en muchas formas.

El bajo costo del plástico ha significado que su producción aumentara rápidamente desde la década de 1940. Pero su longevidad significa que cada pieza de plástico que se haya fabricado aún existe en el planeta hoy en día y probablemente exista durante los próximos 700 años.

Entonces, detener su uso tiene poderosas razones: bloquea los vertederos, contamina los ecosistemas, aplasta a nuestros océanos e incluso entra en nuestra cadena alimentaria.

En definitiva, una pesadilla para el planeta. Y aquí veremos por qué.

Los plásticos no pueden reciclarse.

El reciclaje del plástico no soluciona el problema. Simplemente, porque realmente no se recicla. O no totalmente.

El proceso en el que entran los plásticos es llamado “downcycling”. Tal como lo dice la palabra, el ciclo baja, por tanto se convierten materiales de desecho plástico en nuevos materiales o productos, pero de menor calidad. De este modo, a diferencia de otros elementos, se compromete la integridad del material a través del proceso de recuperación, y no se puede seguir utilizando para su uso original.

Los Plásticos son Tóxicos  

El plástico es nocivo para la salud. El BPA a menudo se agrega a los plásticos para que sean más duraderos. Se sabe que el BPA interrumpe las hormonas y puede simular el efecto del estrógeno en el cuerpo, lo que lleva a un aumento de peso y a un desequilibrio hormonal.

Según la revista de estudios ambientales de Yale, existe abundante investigación que vincula la exposición al BPA y al ftalato a problemas de salud humana tales como las deformidades de los genitales masculinos y femeninos; pubertad prematura en mujeres; disminución de la calidad del esperma; y aumenta el cáncer de mama y de próstata, la infertilidad, los abortos espontáneos, la obesidad, la diabetes tipo 2, las alergias y los problemas neurológicos, como el trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Esto por nombrar solo algunos de los problemas de salud relacionados a los plásticos.

La pregunta es ¿cómo ayudar al planeta, a ti mismo y tu familia? Aquí enumeramos algunas respuestas:

1.Rechaza lo que no necesitas

Según Bea Johnson, «rechazar es la primera regla para vivir con desperdicio cero”. Su consejo es rechazar volantes, obsequios, favores de fiestas, tarjetas de visita, plásticos de un solo uso (como bolsas de plástico o bombillas) y también ha luchado contra el correo no deseado.

Aceptar estas cosas no solo crea una demanda para hacer más, sino que son un desperdicio de recursos y una vez que son llevadas a nuestro hogar, aumentan el desorden y requieren un esfuerzo para deshacerse de ellas más tarde.

2. Planifica compras y comidas

Planificar evitará compras y basura innecesaria.

¿Crees que quizás quieras un café para llevar hoy? Empaca tu taza de café reutilizable. ¿Pasarás a alguna tienda? Mantén una bolsa de repuesto en tu bolso si debes realizar alguna compra. ¿Los días están muy calurosos o caminarás bastante? Lleva contigo una botella reutilizable llena de agua y rellénala cuando lo necesitas. ¿Comprarás almuerzo? Lleva contigo un pote para almacenar la comida. ¿Comerás fuera? Lleva tus cubiertos para no usar desechables.

Siempre sal de casa pensando en el teléfono, la billetera, las llaves, la bolsa de género, la botella de agua/café reutilizable.

3. Acumula un arsenal reutilizable

De esta forma, será menos probable que te pillen teniendo que aceptar productos desechables y de un solo uso. ¡No olvides que comprar de segunda mano siempre es una opción!

4. Compra a granel

Prefiere tiendas a granel para tu abastecimiento.

Piense en la cantidad de artículos en tu tienda semanal que vienen envueltos en plástico. Puede que una gran parte de tu despensa tenga plástico. Incluso frutas y verduras que, de forma natural, traen su propio envoltorio: las cáscaras.

Comprar a granel reduce los desechos y el embalaje. Bolsas de tela, frascos y botellas, como Bea sugiere, serán tus mejores amigos aquí.

Otra excelente opción es visitar ferias y verdulerías locales, donde puedes escoger frutas y vegetales al natural, y traerlos en una bolsa, saco o pilwa tradicional. Además, podrás apoyar a productores y horticultores locales.

¡Y significa menos viajes de vuelta a la tienda también!

5. Anímate al compostaje

Compostar te permitirá reducir tus desechos incluso en un 50%.

Como se describe en el libro de Bea, Zero Waste Home, sigue las 5 R: rechazar, reducir, reutilizar, reciclar y Rot (pudrir o abonar), en ese orden.

En Chile las composteras están de moda, las hay de todos los tamaños y formas posibles. En Concepción y Santiago hay emprendimientos que fabrican composteras para interiores e incluso quienes recolectan a domicilio tus desechos orgánicos.

Las lombrices son nobles, transforman las cascaras de frutas y verduras en tierra, y lo mejor las puedes conseguir o comprar en muchos lugares, ¡no hay excusas para no hacerlo!

¿Realizas algunas de estas acciones? Cuéntanos.

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