“Un hijo, un diente”. El mito popular afirma que ser madre implica la pérdida de alguna pieza dental. O bien, supone numerosos problemas dentales. Pero… ¿Es realmente así?, ¿es un mito?, ¿se puede evitar?

La odontóloga y rehabilitadora oral, Carolina Castillo Fuentealba, es categórica en su respuesta: “Sí es un mito. No debería perderse ningún diente por un embarazo o por un hijo, y absolutamente se puede evitar manteniendo la higiene bucal”.

Pero aunque sea un mito, lo cierto es que el embarazo y la lactancia producen grandes cambios en el organismo femenino, que pueden facilitar la aparición de problemas bucales. Aquí te contamos cómo prevenirlos y cuidar tu salud bucal durante la dulce espera y los meses posteriores.

¿Qué cambios ocurren en el organismo de una mujer embarazada o que amamanta, y que pueden incidir en su salud bucal?

Durante el embarazo se producen muchas alteraciones, principalmente a nivel hormonal por el estrógeno y progesterona. Esta última hormona, la progesterona y sus efectos, parecen ser los responsables de la inflamación de las encías, lo que se llama gingivitis gravídica cuando ocurre en el embarazo.

La gingivitis gravídica (durante el embarazo) es uno de los problemas dentales más comunes en mujeres gestantes.

Aunque no está cien por ciento comprobado, hay una tendencia con el aumento de esta hormona, que permeabiliza la barrera, provocando mayor inflamación y un aumento del sangrado de las encías, principalmente en el sector anterosuperior de la boca.

¿Pueden presentarse otros problemas de salud bucal durante el embarazo, puerperio o durante la lactancia?

Aparte de la gingivitis gravídica, también podemos encontrar aumento de caries. Esto está asociado principalmente a los antojos y al consumo de cierto tipo de alimentos en varias ocasiones y a cualquier hora del día. Y esto, si no está acompañado de un lavado dental cada vez que se consuma algo, ayuda a la colonización de bacterias y formación de caries.

Durante el embarazo, también aumenta la acidez producto del reflujo, náuseas o vómitos que viven algunas embarazadas, y que mantienen la acidez en la boca. Al bajar el Ph bucal, permite que las bacterias colonicen más rápidamente y formar caries.

Si vamos al periodo de lactancia, hay que mencionar también que muchas mamás no puedan dormir muy bien, y por eso comen más o durante la noche. Esto también impacta en su lavado dental posterior.

Entonces, si sumamos una dieta alterada durante el embarazo o lactancia, y una baja higiene bucal, pueden provocarse problemas dentales.

Entonces, ¿las mujeres embarazadas, o en período de lactancia, corren más riesgo de contraer alguna enfermedad en dientes o encías?

La verdad es que no debiera ser. Manteniendo una buena higiene bucal, un buen cepillado posterior a cada vez que se alimenten, utilizando seda dental y enjuagues bucales, no debieran tener mayor problema.

El problema mayor puede darse durante los primeros meses de embarazo, donde algunas futuras madres sufren de reflejo nauseoso, donde el cepillo de dientes, o el sabor de la pasta dental, pueden inducir estos síntomas. En esos casos, hay que modificar el tipo de cepillo, usando uno más pequeño, y cambiar a una pasta dental con menos sabores para facilitar la higiene.

Efectivamente, sucede el aumento de caries, erosiones en las piezas dentales por vómitos o acidez de la boca. Pero lo acompañamos a una buena higiene, no debiera ser un problema mayor.

Es común que las madres indiquen que luego de tener hijos su dentadura se vio debilitada, presentan muchas caries o incluso pérdidas dentales. Dicen “un hijo, un diente”. ¿A qué se debe esta situación?, ¿es un mito?, ¿se puede evitar?

Antiguamente, y todavía, puedes encontrar mamás que te dicen: “este diente lo perdí con mi segundo hijo”, “con mi tercer hijo perdí dos dientes”. Pero hoy día aquello no es tan común, y efectivamente se debía a que no tenían una buena higiene bucal.

Esta mala higiene generaba un aumento de caries y enfermedades periodontales producto de inflamación de encías. Cuando las caries son muy grandes, el diente se quiebra, y luego hay que sacarlo, ocasionando la pérdida de piezas dentaes. Otras veces hay factores predisponentes, donde pueden llegar a soltarse los dientes. Pero todo ello se asocia a una mala higiene.

Entonces, sí es un mito. No debería perderse ningún diente por un embarazo o por un hijo, y absolutamente se puede evitar manteniendo la higiene bucal.

Sabemos que un cepillado adecuado puede ser difícil para algunas madres, considerando el reflejo nauseoso provocado por el cepillo o pasta, que muchas veces no se tolera. Pero si buscamos una dieta saludable baja en azucares refinados, perfectamente se podría mantener un nivel cariogénico bajo, aun cuando el cepillado sea difícil o deficiente por el reflejo nauseoso.

Los primeros meses del embarazo, con las náuseas y antojos asociados, pueden impactar en la higiene bucal al modificarse la dieta. Lo mismo sucede durante la lactancia, al alterarse los horarios de alimentación y sueño de las madres.

¿Qué medidas o cuidados adicionales pueden tomarse durante el embarazo, puerperio o lactancia para mantener una buena salud bucal?

Lo básico es mantener buena higiene bucal con cepillado y uso de seda dental. También es importante mantener horarios de alimentación para poder cepillarse luego de comer y no estar picoteando todo el día, lo que va de la mano de una alimentación saludable.

Además existe el programa GES (Garantías explícitas de Salud) Salud Oral Integral de la Embarazada, donde las pacientes pueden hacerse un chequeo dental completamente gratuito en el sistema público de salud.

Lo recomendable es hacerlo entre los meses 3 y 6, ya que en ese mes ya el bebé está formado y se pueden tomar radiografías, donde se usa un delantal plomado, y no tiene riesgo para el bebé; además luego del cuarto mes la madre comienza a sentirse mejor, más estable. Después del sexto mes, el abdomen crece mucho y es más incómoda la consulta para ellas.

Esta consulta es importante para prevenir cualquier problema dental que no se haya visto con anterioridad.

Considerando esto, ¿cómo influye la alimentación en este período?

Incluye muchísimo. Una alimentación saludable y baja en azúcares ayudará a mantener un nivel de acidez estable en la boca y un riesgo cariogénico bajo. Esto también ayudará a la salud bucal si hay problemas de náuseas por el uso de cepillo dental.

Lo que sucede es que durante el embarazo, los horarios de alimentación cambian o se modifican por los antojos, y en el caso de lactancia, la alimentación se altera porque hay menos tiempo. Es difícil tener horarios definidos. Por tanto, cada vez que se consuma algún alimento, debieran lavarse los dientes.

Es importante indicar que estas medidas son generales y se deben adoptar siempre, no solo en el embarazo, aunque efectivamente en el embarazo es cuando se acrecienta la propensión a las enfermedades bucales. Pero si se mantienen hábitos de alimentación saludable y horarios definidos, los problemas dentales se pueden mantener a raya.

Finalmente, ¿debe aumentar el lavado dental durante el embarazo o lactancia?

El lavado dental, ya sea en lactancia o embarazo, debe hacerse siempre después de consumir algún alimento. Y más aún, en cualquier estado, hombre o mujer, el cepillado dental debe realizarse siempre después de comer. Aquí se incluye el enjuague, por lo menos en la noche, y también la seda dental.  

Entonces, no es que se aumente el lavado dental, sino que al aumentar la cantidad de alimento, o la cantidad de veces que se ingiere, aumenta también la cantidad de cepillados. Y esto cuenta para una mujer embarazada o no, y para cualquier persona.


Carolina Castillo Fuentealba es Cirujano dentista, especialista en Rehabilitación Oral.
Se ha perfeccionado en salud familiar y actualmente es docente de la Universidad de Concepción.
También se desempeña como Cirujano Dentista en el Centro Clínico Militar.

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