Hace un tiempo que el greenwashing, lavado verde o engaño verde, llegó hasta la salud e higiene bucal. Se metió en nuestra boca, directo a nuestro organismo, con diversos productos que parecieran realizar un aporte en la protección y cuidado del medioambiente, pero no convencen del todo.

Aquí destacan algunos casos, como los cepillos dentales de bambú y tubo reciclable de pasta dental vegana, lanzados hace un tiempo por la marca Colgate (Colgate-Palmolive). Un caso a analizar en profundidad ya que estos nuevos productos, que parecen ir en una dirección correcta para el planeta, visibilizando un giro hacia la sustentabilidad por parte de la industria, siguen formando parte de una compañía multinacional de consumo masivo, y rankeada en el top 10 a nivel mundial en contaminación. La mayoría de sus productos tiene alto contenido plástico y aún testean en animales, aunque han transparentado sus cifras y métodos.

Frente a estas situaciones, ¿qué podemos hacer? Para tener un consumo consciente y responsable, es importante saber identificar el greenwashing, y todos sus pecados. En las siguientes líneas, y con ayuda de Fundación Basura, te explicamos cómo hacerlo.

¿Qué es el greenwashing?

Según explica Fundación Basura en su Guía sobre Greenwashing, Cómo reconocerlo y evitarlo, el greenwashing es el lavado de imagen que realizan compañías, aprovechándose de la preferencia por productos o servicios más amigables con el planeta. Un lavado green en busca de rentabilidad económica.

El problema, indica el documento, es que genera confusión en las personas, ya que hacen creer que consumen productos amigables con el medioambiente, cuando en realidad no es así. Las empresas pueden utilizar recursos, conceptos e imágenes que evocan el cuidado del medioambiente, pero sin implementar estrategias de economía circular y con el fin neto de comercializar sus productos.

Tal como lo indica la fundación, se muestran verdes por fuera, pero no lo son tanto por dentro. Aunque no lo hagan intencionalmente.

Verdes por fuera, pero contaminantes por dentro.

¿Cómo identificarlo?

Fundación basura llama a estas prácticas los “Pecados del Greenwashing”. Estos son:
– Aludir a un compromiso que tienen con el medioambiente y/o la sociedad.
– Utilizar imágenes confusas y sugerentes que pueden ser interpretadas de distintas maneras. Por lo general abusan de la palabra y color verde e imágenes con bellos paisajes.
– Utilizan palabras y frases ambiguas. También palabras completas.
– Utilizan frases irrelevantes o una falsa compensación: potenciar un atributo ecológico, cuando los demás no lo son, o incluso, cuando los demás son perjudiciales para el medioambiente o salud.
– Aluden a frases “el mejor de…” o “el menor de los males”. Esto lo utilizan, por ejemplo, escudándose en que contaminan menos que otras empresas del mismo rubro, pero eso no significa que no contaminen.
– Carecen de pruebas válidas. Tienen slogans que no son respaldados científicamente. Utilizan a famosos que avalen sus frases, pero sin publicaciones ni evidencia.
– Mienten. Hacen uso de falsas etiquetas.


Además usan palabras clave como artesanal, biodegradable, compostable, consciencia, ecológico, ecofriendly, ético, gestión ambiental, huella, natural, orgánico, recicable, verde, entre otras; junto a frases de presentación para publicitarse. Entre ellas  “nuestros productos son 100% recicables”, que son falacias (como el caso del vaso de polipapel), o “sin X ingrediente”, escudándose en la carencia de un ingrediente aparentemente nocivo para hacer publicidad, o cuando este fue prohibido.

Las empresas que realizan greenwashing, consciente o inconscientemente, utilizan conceptos y palabras que evocan una imagen amigable con el medioambiente.

Considerando aquello, Fundación Basura propone 7 claves para identificar las marcas que realizan greenwashing rápidamente:
1. Utilizar palabras que evoquen una imagen amigable con el medioambiente.
2. No poseer ninguna certificación oficial.
3. Utilizar afirmaciones confusas o conceptos ambiguos. No indican fuentes y ofrecen datos sin respaldo.
4. Hacer uso de afirmaciones exageradas, reforzando una característica pequeña ambiental del producto.
5. Realizar afirmaciones falsas, por ejemplo decir que el envase es 100% recicable, cuando esos envases no se reciben en el país.
6. Usar imágenes sugerentes, por ejemplo, abusar del color verde o paisajes naturales.
7. Hacer declaraciones irrelevantes, como que son mejores, menor contaminantes o más sustentables que otras.

Aporte real

Considerando todos los pecados y formas de identificación que Fundación Basura propone, ¿pueden ser nuestros productos en Biorigen seguros y honestos, y estar fuera del greenwashing?

Ponernos a prueba, así como poner a prueba a otras marcas de higiene y bienestar, no nos hará mejores ni peores. Pero sí dará garantías para el medioambiente y nuestro organismo.

Y la primera de ellas es que Biorigen, desde su concepción y nacimiento en 2018 como proyecto Corfo, se propuso promover un estilo de vida y salud bucal sin residuos, sustentable, y consciente, bajo la convicción de minimizar el impacto en el medioambiente a través del cuidado de la salud oral. Por eso implementamos diversas políticas medioambientales desde el primer minuto, con el compromiso de mejorar en cada ocasión hacia ser una empresa Basura Cero.

Sí, utilizamos el color verde y hablamos de sustentabilidad y consciencia ambiental. Porque es real para nosotros.

La principal decisión en esta línea fue escoger un envase de vidrio para nuestra Pasta Dental Biorigen, frente a los tubos plásticos comunes, con el objetivo de rechazar el uso de plástico y promover su reutilización y/o reciclaje, opción posible por las nobles propiedades del vidrio.

Además, como parte de nuestra filosofía, buscamos garantizar seguridad para quienes usaran nuestro dentífrico, optando por ingredientes totalmente naturales, sin tóxicos ni sintéticos, y realizando el menor impacto posible en el medioambiente. El resultado, fue una pasta dental creada y elaborada en Chile, que hoy cuenta con Registro Sanitario del Instituto de Salud Pública. Pero aquello no era suficiente para tener un impacto ambiental notorio.

En 2020, se tomó la decisión de quitar la caja de cartón en el empaque de la Pasta Dental Biorigen, con el fin de eliminar el packaging de un solo uso. Junto a ello, en enero de 2021, se levantó una Red de Gestión de Envases en Santiago, que permite avanzar hacia la economía circular mediante la opción de retornar los envases, vacíos y limpios de dentífrico, para luego higienizarlos y reutilizarlos.

Cada uno de estos pasos nos permite hoy formar parte de Comunidad Basura Cero de Fundación Basura, y durante 2020 conseguir el Sello Elijo Reciclar del Ministerio de Medioambiente, el que asegura que al menos el 80% del envase de Biorigen está hecho de materiales reciclables. A mediados de 2021, Biorigen también obtuvo la certificación Cruelty Free con Te Protejo.

Aún nos falta mucho camino por recorrer. Hasta este año, mediados de 2021, aún no tenemos la opción de rellenar nuestros envases ni ofrecerla a granel. Los envíos e importación de productos e ingredientes producen un impacto medioambiental y una huella de carbono indiscutible. Nuestros nuevos productos deben seguir garantizando seguridad y un bajo impacto medioambiental, procesos y certificaciones que llevan tiempo. Y aún nuestros cepillos con mango de bambú tienen cerdas de nylon – que pueden ser recicladas en algunos sitios o almacenadas para no llegar a los vertederos – ya que hasta ahora, es el material aprobado para una correcta higiene y cepillado dental.

Por esa razón vamos avanzando a paso firme con políticas de sustentabilidad, sellos y certificaciones que nos alejen del greenwashing, y que garanticen una imagen verde, amigable con el medioambiente absolutamente real y respaldada.

La pregunta es: ¿la marca que usas transparenta sus procesos?, ¿avanza en materia medioambiental? Y lo más importante: ¿qué estás consumiendo?

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