Hablar del cepillo de dientes significa remontarse a la antigua China, a países árabes, y también hablar de innovación norteamericada y europea. Porque se trata de un artículo con siglos de historia, que partió de formas rudimentarias, y actualmente goza de gran tecnología.

Pasando por huesos, cerdas de pelo de animal, plástico, nylon y elementos naturales, este artilugio casero ha evolucionado a lo largo de la historia con el fin de mantener nuestras bocas y dientes aseados y libres de enfermedades.  Y actualmente, también mantener al planeta libre de contaminación, con sus alternativas biodegradables.

Tal es su relevancia, que en 2003, el cepillo de dientes fue seleccionado como uno de los grandes inventos de la humanidad, siendo escogido por encima de otros inventos como el automóvil o el computador. ¿Increible, verdad? Aquí conocerás un poco más de su historia.

El miswak

Con 7 mil años de historia, el miswak es el utensilio que usaban civilizaciones de la Península Arábiga, el Cuerno de África, África del Norte y Asia central para cepillar sus dientes.

Se fabrica a partir de una rama de Salvadora pérsica, más conocida como “árbol de cepillo de dientes”. La rama se seca y muerde para deshilacharla y formar las cerdas

Actualmente se continúa usando como alternativa biodegradable al cepillo dental, y especialmente en la cultura musulmana, donde el aseo dental es muy importante para sus prácticas religiosas.

Miswak, usado hasta la actualidad por el mundo musulmán.

Cepillo chino, el pimero

El primer registro de un cepillo de dientes como tal es del año 1498, cuando un emperador chino confeccionó el utensilio con cerdas de pelo de puerco, que colocó en un mango de hueso.  

En el siglo XVII, los viajeros y navegantes se encargaron de llevar la creación a Europa, aunque no tuvo mucho éxito, pues muchos preferían los palillos interdentales. Además, por sus materiales, tenían un rápido deterioro y demasiada contaminación.

Cepillo rudimentario chino.

William Addis y su cepillo carcelario

William Addis es reconocido como el inventor del cepillo de dientes europeo, en el año 1780.

Estando en prisión, guardó un hueso luego de una cena y le hizo un orificio donde insertó cerdas para lavar sus dientes. Él no se fiaba de los trapos que entregaban allí para tal fin, y que era la forma de limpieza dental de la época.

Al salir de la cárcel, Addis comenzó a comercializar su creación, donde se usaban pelos de caballo. No fueron muy populares entonces, por las bacterias del pelo animal. Pero la industria prosperó y hasta hoy son conocidos con la marca Wisdom Toothbrushes.

El cepillo de Addis impulsó una compañía millonaria.

 Pasteur y los gérmenes

Pierre Fauchard, el Padre de la Odontología Moderna, fue el primero en hablar de las dificultades y problemas del pelo animal en cepillos dentales. De hecho, ofreció la primera disertación detallada del cepillo dental en Europa en 1723, evidenciando estas fallas.

En el siglo XIX, el bacteriólogo Luis Pasteur comienza a hablar de gérmenes, y de cómo estos podían mantenerse en ambientes húmedos y porosos, como el de los cepillos dentales. Así que se recomendó su esterilización con agua hirviendo. Pero los hacía blandos y endebles.

En aquellos años, en 1844, el doctor Meyer Rhein patenta un cepillo de dientes de tres filas con grandes mechones de cerdas dentadas.

El siglo XX y DuPont

Para inicios del siglo XX, el uso del cepillo dental se había expandido. Pero la industria tuvo un vuelco en 1935, cuando Wallace Hume Carothers inventa el nylon para los laboratorios DuPont.

El material se hizo famoso por su flexibilidad y resistencia a las bacterias. De hecho, el primer uso que tuvo fue justamente para cerdas de cepillo dental, y en 1938 la Compañía DuPont lanza el primer cepillo con cerdas de nylon, reemplazando así el pelo de animal. Era el “cepillo milagro”. Más tarde, en 1950, y a pedido de odontólogos, su tecnología avanzó para fabricar cerdas más suaves, pero igualmente resistentes, lanzando así el cepillo “Park Avenue”.

Hasta la actualidad, las cerdas DuPont son de las más recomendadas en higiene bucal y para la fabricación de cepillos, por sus propiedades de no absorción de agua y secado rápido

Electricidad y plástico

En 1939 en Suiza se crea la primera versión del cepillo eléctrico, aunque no tuvo éxito hasta la versión de 1960 del Broxo Electric Toothbrush.

Con la invención del nailon en aquellos años, el plástico comienza a posicionarse para la higiene dental, reemplazando a la madera y trayendo consigo toneladas de desechos.

Los cepillos de dientes plásticos, pesan en promedio 18 gramos convencionales pesan 18 gramos por término medio. Si cada persona utiliza unos 300 cepillos durante su vida, generará 5 kilos de basura plástica, que tarda al menos 75 años en degradarse.

Los cepillos de bambpu son de las alternativas más ecoamigables para la higiene dental, ya que pueden compostarse y son antibacterianos naturalmente.

Cepillo ecológico de Bambú

Ya en el siglo XXI y con una crisis ambiental declarada, la necesidad de crear productos de higiene bucal no contaminantes se hizo fundamental. Así, otras alternativas aparecieron, como los cepillos de bambú, que si bien mantienen cerdas de nylon, por sus bondades en la higiene bucal, son totalmente biodegradables.

El bambú es una de las maderas más sostenibles que existe, pues no es necesario talar los bosques y pueden crecer hasta 30 centímetros diarios en algunas de sus variedades. Además, cuenta con propiedades antibacterianas naturales, que la hacen ideal para la fabricación de productos para la higiene bucal.

En el caso de los cepillos de bambú, al término de su vida útil como cepillo dental, se deben extraer sus cerdas y dejar el mango de bambú libre. Este se puede compostar o reutilizar, mientras las cerdas pueden ser recicladas o bien guardadas para no llevar basura a la tierra.

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